La impresora 3D es un dispositivo que puede generar cuerpos físicos de hasta un metro de largo y de ancho, sólidos y tridimensionales. Funcionan añadiendo un material capa por capa, sin que sea necesario el uso de un molde.
Se diferencia principalmente de las impresoras tradicionales en un aspecto. Mientras que en las primeras el objeto se obtiene eliminando el material que sobra, las segunda utiliza únicamente la cantidad de material que se necesita. Esto proporciona un ahorro importantísimo, tanto económico como en contaminación.
Un dato curioso es que su origen, aunque parezca mentira, se remonta hasta 1976, época en la que se inventó la inyección de tinta. Charles Hull, considerado el padre de la impresión 3D, inventa unos cuantos años después la estereolitografía. El nuevo proceso permitía que se crease el objeto a partir de datos digitales.
