Hasta hace poco tiempo, las videoconsolas estaban diseñadas para jugar sentado en el sofá o delante del ordenador, con un mando, un joystick o un teclado. Ofrecían toda clase de juegos, desde carreras de coches, a agentes secreto en misiones por todo el mundo, pasando por mundos mágicos y plataformas de habilidad y puzzles.
Hoy eso no ha cambiado, se ha mejorado en los gráficos y en la interacción del jugador con la consola, pero hay algo que sí ha cambiado, y ha provocado un cambio de imagen al mundo de los videojuegos